Shu ha ri

Las etapas del aprendizaje en las artes marciales japonesas.
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La importancia de los maestros

Aristóteles afirmaba en su Metafísica que los humanos, a diferencia de los animales, son capaces de guiarse mediante la experiencia, el arte y el razonamiento a través de los problemas que plantea la vida. O como se suele decir en castizo: «nadie nace sabiendo».

Se preguntará el lector por qué he comenzado de forma tan erudita y pedante. El motivo es que las artes marciales, en general, y el aikido, en particular, se rigen por un largo proceso de tres etapas que se apoyan tanto en la experiencia como en la técnica aplicada con perseverancia.

Dichas etapas son las siguientes:

Obedecer, proteger

Shu (守). Se podría traducir como ‘imitar’. Durante esta época, el alumno obedece al maestro, de modo que intentará imitar todo lo que observa en el dojo y pondrá en práctica todo lo que aprende.

Ha desapego, desprendimiento

Ha (破). Una vez adquiridos los conocimientos, el estudiante comienza a interrogarse (en español, ‘romper’ o ‘desprenderse’) sobre las formas y las técnicas del arte. No obstante, en este período, no se pretende destruir completamente los fundamentos o el sistema, sino que se busca su mejora y otras vías para innovar ciertos aspectos.

ri Dejar, Separar

Ri (離). Tras las dudas y las investigaciones, el alumno, ya convertido en maestro, crea e innova (en español, ‘trascender’), por lo que aporta un sentido nuevo y más amplio a la técnica, la cual ya domina.

Aplicados a las artes marciales, estos tres períodos nos permiten avanzar desde la ignorancia de la técnica hasta su dominio, pasando por una extensa fase de aprendizaje. Dicho dominio no será definitivo, pues, como cualquier artista sabrá (y, en esta ocasión, me refiero a cualquier arte), siempre se puede profundizar en el conocimiento de cualquier saber.

Y, llegados a este punto, podríamos preguntarnos: ¿para qué sirve todo esto?, ¿tiene una aplicación práctica en la vida? No pretendo suministrar al lector una panacea universal, pues la realidad es muy amplia y compleja y, en muchas ocasiones, nos desborda (ocurre también en la práctica marcial cuando se pierde un combate). Tampoco quiero aportar una guía de autoayuda. Solo quiero hacer hincapié en que si se aplican estas etapas en muchas áreas de la vida (los estudios, el trabajo, aficiones, etc.), podemos partir de un punto de desconocimiento total para llegar, gracias a la constancia, a cierto dominio que nos permita actuar adecuadamente. La visión a largo plazo frente a la instantaneidad que suele caracterizar el siglo que nos ha tocado vivir.

Por todo ello, los maestros son un pilar en nuestra formación. Como decía Miyamoto Musashi:

«Que el maestro se convierta en la aguja y el discípulo en el hilo, que ambos se ejerciten sin cesar»[1].


[1] MUSASHI, M. (2008). Tratado de las cinco ruedas (Gorin no Sho). Palma de Mallorca: Olañeta.

Alejandro Moreno García
Alejandro Moreno García

2º dan (Japan Aikido Association).

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